Marina tenía 27 años cuando se percató de que algo no iba bien. No era solo "estómago débil". Era hinchazón después de casi todas las comidas, idas al baño que cambiaban de patrón sin motivo aparente, un cansancio que el sueño no resolvía. Ella pasó meses pensando que era estrés del trabajo, hasta que decidió buscar ayuda médica y descubrió que vivía con una enfermedad inflamatoria intestinal. Historias como la de Marina se repiten bastante, y es por eso que vale la pena conocer las señales que el cuerpo suele dar antes del diagnóstico.

"Los datos y el caso clínico citados en este artículo son ficticios y tienen fines meramente ilustrativos, sirviendo para facilitar la comprensión del tema abordado."

Qué son, al fin, estas dos enfermedades

La enfermedad celíaca y la enfermedad de Crohn son condiciones diferentes, pero a veces confundidas porque afectan el intestino y causan síntomas parecidos al principio.

La enfermedad celíaca es una reacción del sistema inmunológico al gluten, proteína presente en el trigo, en el centeno y en la cebada. Cuando la persona celíaca come gluten, el propio cuerpo ataca el revestimiento del intestino delgado, lo que dificulta la absorción de nutrientes.

La enfermedad de Crohn es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal, en la cual el sistema inmunológico causa inflamación crónica en cualquier parte del tracto digestivo, de la boca al ano, siendo más común en el final del intestino delgado y en el inicio del intestino grueso.

Las primeras señales de la enfermedad celíaca

Los síntomas varían bastante de persona a persona, lo que hace que el diagnóstico sea más demorado. Los más comunes incluyen:

  • diarrea frecuente o, al contrario, estreñimiento
  • hinchazón y gases después de las comidas
  • dolor o malestar abdominal recurrente
  • cansancio persistente, incluso durmiendo bien
  • pérdida de peso sin motivo aparente
  • anemia por deficiencia de hierro que no mejora con reposición
  • aftas recurrentes en la boca
  • en niños, dificultad de crecimiento y ganancia de peso

Vale destacar que algunos adultos no sienten ningún síntoma digestivo evidente. A veces la primera señal es una erupción en la piel con picazón intensa (llamada dermatitis herpetiforme), infertilidad sin causa aparente u osteoporosis precoz.

Las primeras señales de la enfermedad de Crohn

Aquí los síntomas tienden a ser más persistentes e, frecuentemente, incluyen:

  • dolor abdominal, muchas veces del lado derecho, en la parte inferior del abdomen
  • diarrea que puede venir acompañada de sangre o moco
  • fiebre baja recurrente
  • pérdida de peso no intencional
  • fatiga que dificulta las actividades del día a día
  • llagas en la boca
  • fisuras o fístulas alrededor del ano

La enfermedad de Crohn también puede manifestarse fuera del intestino, con dolor en las articulaciones, inflamación en los ojos o lesiones en la piel.

Cuándo estos síntomas dejan de ser "solo una sensibilidad" y merecen investigación

Los síntomas digestivos aislados y pasajeros le suceden a todo el mundo. Lo que llama la atención para una investigación más cuidadosa es la combinación de:

  • síntomas que persisten por más de dos o tres semanas
  • sangre en las heces, incluso en pequeña cantidad
  • pérdida de peso sin estar haciendo dieta
  • cansancio que no mejora con descanso
  • síntomas que interrumpen el sueño por la noche
  • antecedentes de enfermedad celíaca, Crohn u otra enfermedad autoinmune en la familia

Ninguna de estas señales, aisladamente, significa que la persona tiene una de estas enfermedades. Solo indican que vale la pena conversar con un médico para investigar la causa.

Cómo suele ser el camino hasta el diagnóstico

El primer paso es siempre una consulta con un clínico general o gastroenterólogo, que escuchará el historial de síntomas y examinará a la persona. A partir de ahí, los exámenes más utilizados son:

  • exámenes de sangre, incluidos los anticuerpos específicos que ayudan a rastrear la enfermedad celíaca
  • endoscopia digestiva alta con biopsia del intestino delgado, para confirmar la celíaca
  • colonoscopia con biopsias y, en algunos casos, exámenes de imagen del intestino delgado, para investigar la Crohn
  • examen de calprotectina fecal, que ayuda a identificar inflamación intestinal

Es importante no dejar de comer gluten por cuenta propia antes de investigar la enfermedad celíaca, porque esto puede alterar el resultado de los exámenes y retrasar el diagnóstico correcto.

Reconocer estas señales temprano no es motivo para alarma, es motivo para informarse y buscar evaluación. Muchas personas viven bien con estas condiciones después de que reciben el diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.


Este contenido tiene carácter educativo y no sustituye una consulta médica. Cada persona es única, y el diagnóstico y el tratamiento de estas condiciones deben ser realizados por un profesional de la salud, basándose en una evaluación individual.


Dra. Rebeca Soares Andrade CRM - GO 39335