Marisa, 58 años, ya toma estatina desde hace varios años, pero sus análisis siguen mostrando el LDL, el "colesterol malo", por encima de lo recomendado. Ya ha oído hablar de las inyecciones para bajar el colesterol, pero el precio y el miedo a las agujas siempre la han hecho desistir. Casos como el suyo ayudan a entender por qué la aprobación de un nuevo medicamento, anunciada por la FDA (la agencia que regula medicamentos en Estados Unidos) este jueves, ha generado tanta repercusión.

"Los datos y el caso clínico citados en este artículo son ficticios y tienen una finalidad meramente ilustrativa, sirviendo para facilitar la comprensión del tema abordado."

Qué fue aprobado

La farmacéutica Merck recibió autorización de la FDA para comercializar el Lipfendra (nombre científico enlicitida), el primer inhibidor de PCSK9 en forma de comprimido. Hasta ahora, esta clase de medicamentos, reconocida por reducir fuertemente el LDL, solo existía en versión inyectable, con precios que suelen superar los 500 a 600 dólares por mes en Estados Unidos. El nuevo comprimido se toma una vez al día.

Cómo actúa en el cuerpo

La PCSK9 es una proteína producida por el hígado que dificulta la eliminación del LDL de la sangre. Al bloquear esa proteína, el medicamento ayuda al cuerpo a "limpiar" más colesterol malo de la circulación, reduciendo la acumulación de placas en las arterias, una de las principales causas de infarto y ictus.

Quién puede usarlo

La aprobación fue dirigida a personas con hipercolesterolemia (colesterol LDL persistentemente alto) que ya toman la dosis máxima tolerada de estatina y, aun así, no consiguen alcanzar los niveles recomendados. El estudio que sustentó la aprobación implicó a más de 3 mil adultos en esta situación. Es decir, no es un medicamento pensado para sustituir la estatina en quién aún no ha probado el tratamiento estándar, sino para complementar el tratamiento de quién ya ha hecho de todo y aún no ha conseguido controlar el colesterol.

Cómo debe usarse

Un detalle importante: el comprimido debe tomarse en ayunas, sin alimentos, para funcionar correctamente. Fuera de ese requisito, la gran ventaja respecto a las versiones inyectables es precisamente la practicidad, prescinde de agujas y puede incorporarse a la rutina diaria como cualquier otro medicamento oral. Aun así, cualquier inicio de tratamiento debe ser siempre acompañado por un médico, que evaluará análisis, historial y otras medicaciones en uso.

Por qué el colesterol alto es un factor de riesgo tan importante

El LDL en exceso se deposita en las paredes de las arterias, formando placas que pueden obstruir el paso de la sangre, el principal camino para infarto y derrame. Se estima que aproximadamente 1 de cada 4 adultos tiene LDL elevado, y directrices recientes de sociedades de cardiología recomiendan objetivos más rigurosos: por debajo de 70 para quién tiene riesgo cardiovascular aumentado, y por debajo de 55 para quién ya ha sufrido un evento cardíaco, como infarto.

Qué esto puede cambiar en la vida de las personas

Para pacientes que ya hacen todo bien, dieta, actividad física, estatina en dosis máxima, y aún no consiguen controlar el colesterol, tener una opción oral puede significar mayor adherencia al tratamiento, menor costo y menos barreras psicológicas (el miedo a las agujas es real y aleja a mucha gente de las inyecciones). Esto no significa que el comprimido sea para todo el mundo ni que sustituya hábitos saludables: se suma al arsenal terapéutico para los casos más resistentes, ampliando las posibilidades de reducir el riesgo de infarto e ictus en esa población específica.


Aviso importante: este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la consulta médica. El uso del Lipfendra o de cualquier medicamento para el colesterol debe ser indicado y acompañado por un profesional de salud, que evaluará riesgos, beneficios e interacciones individuales.