Doña Maria, 68 años, llegó a la consulta preocupada. Había olvidado el nombre de una vecina que conoce hace veinte años y, el mismo día, dejó la estufa encendida después de hacer el café. "Doctora, ¿será que es el comienzo de una demencia?"
"Los datos y el caso clínico citados en este artículo son ficticios y tienen fin meramente ilustrativo, sirviendo para facilitar la comprensión del tema abordado."
Los olvidos puntuales forman parte del envejecimiento normal y no significan, aisladamente, que una persona vaya a desarrollar demencia. Pero existe una pregunta que la ciencia viene intentando responder hace años: ¿se puede hacer algo, en el día a día, para proteger el cerebro y reducir el riesgo de declive cognitivo? Una investigación muy reciente, realizada en América Latina, trajo una respuesta alentadora.
Lo que fue descubierto
En julio de 2026, fue divulgado el LatAm-FINGERS, el mayor estudio jamás realizado en América Latina sobre prevención del declive cognitivo en ancianos. Fue publicado en una de las revistas médicas más respetadas del mundo, The Lancet, y presentado en un gran congreso internacional sobre Alzheimer, en Londres.
La investigación duró dos años e implicó 1.065 personas, con edad entre 60 y 77 años, en once países de América Latina, incluyendo Brasil. Todos los participantes tenían algún riesgo aumentado de desarrollar problemas de memoria y pensamiento en el futuro.
El resultado principal fue este: quien siguió un programa estructurado, con acompañamiento cercano de profesionales de salud, tuvo una mejora en la cognición 55% mayor que quien recibió solo orientaciones generales de salud por cuenta propia. Es decir, no basta saber qué hacer, el acompañamiento y el apoyo a lo largo del camino hacen mucha diferencia.
Por qué ese estudio es importante
Hasta ahora, la mayor parte de las investigaciones sobre prevención de demencia venía de países como Estados Unidos, Finlandia y otros de Europa. El problema es que los hábitos alimentarios, cultura, acceso a la salud y rutina de vida en América Latina son diferentes. El LatAm-FINGERS mostró que los mismos principios funcionan por aquí también, cuando se adaptan a nuestra realidad.
Los propios investigadores se empeñan en dejar claro: esto no significa que la demencia pueda ser totalmente evitada, ni que exista una garantía individual de protección. Lo que el estudio muestra es que actuar sobre ciertos hábitos, de forma combinada y constante, trae beneficios reales y medibles para el cerebro.
Los cinco pilares que hicieron diferencia
El programa trabajó cinco áreas al mismo tiempo, no una cada vez. Según los investigadores, es justamente esa combinación la que potencializa los resultados.
1. Actividad física regular
Mover el cuerpo con frecuencia ayuda a mantener la sangre circulando mejor por el cerebro y favorece la formación de nuevas conexiones entre las neuronas. No necesita ser ejercicio intenso, lo importante es la regularidad.
2. Alimentación saludable
Una alimentación equilibrada, con menos ultraprocesados y más alimentos naturales, protege los vasos sanguíneos y reduce la inflamación en el cuerpo, dos factores directamente ligados a la salud del cerebro.
3. Control de los factores cardiovasculares
Presión alta, diabetes y colesterol descontrolados aumentan el riesgo de problemas cognitivos. Mantener esos números bajo control, con acompañamiento médico, es una de las formas más eficaces de proteger la memoria a largo plazo.
4. Entrenamiento cognitivo
Ejercitar la mente con actividades que desafían el raciocinio, como juegos, lectura o aprender cosas nuevas, ayuda a mantener el cerebro activo y más resistente al desgaste natural del tiempo.
5. Vida social activa
Mantener contacto frecuente con otras personas, participar en grupos y conversar regularmente también entró como uno de los pilares del estudio. El aislamiento social es un factor de riesgo conocido para el declive cognitivo.
Lo que esto significa en la práctica
El gran mensaje del LatAm-FINGERS es que cuidar el cerebro no depende de un medicamento caro o de una tecnología sofisticada. Depende, principalmente, de hábitos sostenidos a lo largo del tiempo y, preferiblemente, con algún tipo de apoyo o acompañamiento, sea de un profesional de salud, de un grupo o incluso de familiares.
Si usted tiene más de 60 años, o tiene a alguien en la familia en esa fase de la vida, vale la pena mirar esos cinco puntos y pensar en pequeños cambios posibles. El estudio muestra que no es necesario cambiar todo de una vez, lo que importa es la constancia.
Este artículo tiene finalidad exclusivamente informativa y no sustituye una consulta médica. Si usted tiene preocupaciones sobre memoria, atención u otros aspectos cognitivos, busque a un médico.
Dra. Rebeca Soares Andrade CRM - GO 39335