João, 54 años, aplazó la colonoscopia casi cuatro años. No tenía síntoma alguno, solo vergüenza de la preparación y cierto miedo al procedimiento. Cuando finalmente se realizó el examen, el médico encontró y extirpó, incluso durante la colonoscopia, un pólipo que ya presentaba alteraciones precancerosas. No hubo cirugía, no hubo hospitalización, no hubo diagnóstico de cáncer. Solo el examen, realizado en el momento adecuado.

"Los datos y el caso clínico citados en este artículo son ficticios y tienen fines meramente ilustrativos, sirviendo para facilitar la comprensión del tema abordado."

Esta es la lógica detrás de la colonoscopia: no solo sirve para diagnosticar cáncer colorrectal, sirve para impedir que se forme. Pero, como todo procedimiento médico invasivo, también tiene riesgos reales, que merecen ser explicados con claridad, sin exageración y sin minimización.

Por qué la colonoscopia se considera tan importante

El cáncer colorrectal está entre los tipos de cáncer más frecuentes y más letales en Brasil. El Instituto Nacional de Cáncer (INCA) estima alrededor de 45 mil nuevos casos por año en el país, y proyecciones recientes indican un aumento expresivo de la mortalidad por la enfermedad en los próximos años, en parte porque el diagnóstico aún suele ocurrir en fases avanzadas.

Esto sucede porque el cáncer colorrectal suele ser silencioso al principio. El sangrado, el cambio en los hábitos intestinales y la pérdida de peso generalmente aparecen cuando la enfermedad ya está más avanzada. La colonoscopia cambia este escenario porque permite visualizar todo el intestino grueso e identificar lesiones mucho antes de que causen síntoma alguno.

Lo que la colonoscopia realmente diagnostica y previene

La mayoría de los cánceres colorretales surgen de pólipos, lesiones benignas que, con el tiempo, pueden sufrir transformaciones y evolucionar hacia cáncer. Durante la colonoscopia, estos pólipos pueden ser extirpados en el mismo momento en que se encuentran, lo que interrumpe este proceso antes de que avance.

El estudio aleatorizado más grande jamás realizado sobre el tema, el NordICC, siguió a más de 84 mil personas en Polonia, Noruega y Suecia durante diez años. Entre quienes fueron invitados a realizar la colonoscopia de rastreo, la incidencia de cáncer colorrectal cayó 18% respecto a quienes no fueron invitados. Entre las personas que efectivamente realizaron el examen (y no solo recibieron la invitación), la reducción de la incidencia llegó a 31%, y la reducción de muertes por la enfermedad llegó a 50%. Una actualización más reciente del mismo estudio, con 13 años de seguimiento, confirmó la reducción de aproximadamente 20% en la incidencia, aunque el impacto sobre la mortalidad específica por cáncer colorrectal, de forma aislada, aún genera debate entre investigadores por el tiempo de seguimiento y la adhesión al examen en el grupo invitado.

Este debate científico no disminuye el valor del examen. Refuerza que la colonoscopia es, hasta hoy, el método más completo para encontrar y remover lesiones precursoras del cáncer colorrectal, y por eso sigue siendo recomendada por las principales sociedades médicas del mundo.

¿Cuáles son los riesgos durante la realización del examen?

Es justo e importante hablar de esto con transparencia. Ningún procedimiento invasivo está exento de riesgo, y la colonoscopia no es una excepción. Las complicaciones más estudiadas son:

  • Perforación del intestino: ocurre en aproximadamente 5 de cada 10.000 exámenes (0,05%), según un metanálisis global publicado en 2025 en American Journal of Gastroenterology. El riesgo aumenta cuando hay remoción de pólipos (polipectomía) asociada.
  • Sangrado: ocurre en aproximadamente 18 de cada 10.000 exámenes (0,18%) en la población general, y es más frecuente cuando se extirpan pólipos más grandes durante el procedimiento.
  • Complicaciones cardiopulmonares ligadas a la sedación: son, en la práctica, la causa más común de complicación durante el examen. Los estudios muestran que eventos como caída de oxigenación, alteraciones de presión arterial y arritmias ocurren en hasta 0,9% de los procedimientos sedados, representando aproximadamente 67% de todas las complicaciones no planeadas registradas durante o después de la colonoscopia.
  • Lesión esplénica y síndrome pospólipectomía: son complicaciones raras, del orden de pocos casos cada 100 mil exámenes.

Factores que aumentan este riesgo incluyen edad avanzada, enfermedad cardiovascular o pulmonar previa, y realización del examen por un profesional con poco volumen de procedimientos, lo que refuerza la importancia de realizar la colonoscopia con un endoscopista experimentado, en un servicio con estructura para monitorización adecuada.

¿Y las muertes ligadas a la colonoscopia? Lo que la ciencia muestra, y por qué ocurren

Este es el punto que más genera miedo, así que vale la pena explicar con cuidado. Los números publicados en la literatura varían bastante, de aproximadamente 1 muerte cada 10.000 exámenes hasta 1 cada 50.000, y esta variación tiene una explicación metodológica importante.

Muchos estudios contabilizan cualquier muerte ocurrida hasta 30 días después del examen, incluso cuando la causa de la muerte no tiene relación alguna con la colonoscopia. Un ejemplo bien ilustrativo proviene de un estudio australiano con más de 23 mil pacientes: hubo 196 muertes dentro de 30 días después del examen, pero solo 3 de esas muertes (1,2 cada 10.000 exámenes) fueron, de hecho, atribuidas a la colonoscopia. Las demás estaban ligadas a otras causas, lo que es esperado en una población que, muchas veces, ya tiene otras condiciones de salud.

Cuando se observa específicamente las muertes causadas por la colonoscopia, una revisión de más de 370 mil exámenes encontró una tasa de aproximadamente 0,007%, equivalente a aproximadamente 1 cada 14 mil procedimientos. Un estudio del programa nacional de rastreo de los Países Bajos, con más de 172 mil colonoscopias, llegó a un número similar: aproximadamente 1 muerte cada 11 mil exámenes relacionados al procedimiento.

¿Y por qué estas muertes ocurren? La misma investigación holandesa detalla la proporción: aproximadamente 50% de las muertes relacionadas con la colonoscopia fueron asociadas a eventos cardiovasculares, generalmente ligados a la sedación o a la necesidad de suspender temporalmente medicamentos anticoagulantes antes del examen. La otra mitad se concentra principalmente en complicaciones de la perforación intestinal, como infección y peritonitis, cuando esta lesión no es identificada y tratada a tiempo.

En resumen, las muertes atribuibles a la colonoscopia son raras, y cuando ocurren, se concentran en dos mecanismos principales: respuesta cardiovascular a la sedación y complicaciones infecciosas de una perforación. Esto explica por qué el cribado cuidadoso de comorbilidades antes del examen, y la monitorización continua durante el procedimiento, son etapas centrales de seguridad, y no solo formalidad.

Poniendo los números en perspectiva

Para la mayoría de las personas con indicación clínica de colonoscopia, sea por edad, antecedentes familiares o síntomas, el riesgo de complicaciones graves es bajo, y el riesgo de muerte es extremadamente bajo cuando se compara con el beneficio de encontrar y remover una lesión antes de que se convierta en cáncer. La ciencia es clara en un punto: la decisión de realizar el examen debe considerar edad, antecedentes de salud y factores de riesgo individuales, y esa evaluación es precisamente el papel del médico al indicar el procedimiento.


Este contenido tiene carácter informativo y educativo, no sustituye consulta, diagnóstico o tratamiento médico. Cada caso debe ser evaluado individualmente por un profesional de la salud, considerando antecedentes clínicos, exámenes complementarios y factores de riesgo personales.

Dra. Rebeca Soares Andrade CRM - GO 39335