Mariana tenía 34 años y decidió hacer drenaje linfático para aliviar la hinchazón en las piernas después de un viaje largo. Marcó la sesión, se acostó en la camilla y, en medio de la atención, sintió una incomodidad que no parecía normal. Solo después descubrió que tenía una trombosis venosa que aún no había sido diagnosticada. El caso de Mariana ayuda a entender por qué el drenaje linfático, a pesar de parecer un procedimiento simple y tranquilo, no debería hacerse sin antes pasar por una evaluación.

Drenaje linfático: por qué la evaluación previa importa más de lo que parece

Qué es el drenaje linfático

El drenaje linfático es una técnica de masaje con movimientos ligeros, lentos y rítmicos, que busca estimular el desplazamiento de la linfa por el cuerpo. La linfa es el líquido que circula por una red paralela a la circulación sanguínea, el sistema linfático, responsable de devolver líquido y proteínas a los vasos sanguíneos y de una parte importante de la respuesta inmunológica. Cuando ese líquido se acumula en exceso en los tejidos, puede causar hinchazón, sensación de peso e incomodidad, y es ahí donde el drenaje suele ser indicado.

Por qué el masaje no debe ser el primer paso

El punto central de este texto no es la técnica en sí, sino lo que necesita venir antes de ella. Como el drenaje actúa directamente sobre la circulación linfática e indirectamente sobre la circulación venosa, puede no ser seguro para personas que tengan alguna condición que también pase por estas vías. Por eso, antes de cualquier sesión, es importante que un profesional de la salud evalúe el historial de la persona, y no solo el profesional que va a realizar el masaje.

Situaciones que piden atención antes de la sesión

Con base en la literatura sobre el tema, algunas condiciones exigen cuidado redoblado o impiden la realización del drenaje linfático:

  • Trombosis venosa activa, ya que el masaje puede favorecer el desplazamiento de un coágulo
  • Cáncer en actividad, situación en la que la indicación necesita ser individualizada por un médico
  • Infecciones agudas, principalmente cuando van acompañadas de fiebre
  • Insuficiencia cardíaca descompensada
  • Hipertensión no controlada
  • Uso de medicamentos anticoagulantes
  • Embarazo sin liberación médica previa
  • Algunas enfermedades autoinmunes

Esto no significa que quien tiene estos cuadros nunca podrá hacer drenaje linfático. Significa que la decisión necesita ser tomada junto con un médico, que va a evaluar el momento correcto y la forma más segura de conducir el tratamiento.

El cuidado que hace la diferencia

Ser honesto sobre el propio historial de salud antes de la sesión es lo que permite que el profesional responsable evalúe si ese es el momento correcto para el drenaje. Omitir una condición de salud, aunque sea sin querer, puede transformar un procedimiento simple en una situación de riesgo.

Consideraciones finales

El drenaje linfático es una técnica segura y beneficiosa para la gran mayoría de las personas, pero seguridad no es sinónimo de prescindir de evaluación. Antes de cualquier sesión, vale la pena conversar con un médico sobre su historial de salud, para que la indicación sea hecha de la forma correcta.


Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye consulta, diagnóstico o tratamiento médico. Busque siempre un profesional de la salud para evaluar su caso individualmente.

Dra. Rebeca Soares Andrade CRM - GO 39335