Imagina a una persona de 34 años que presenta un telediario transmitido de madrugada. Para dar cuenta de la rutina, duerme alrededor de las 17h, se despierta cerca de la medianoche, entrena, trabaja hasta el amanecer y solo después tiene contacto con la luz del día.
En los últimos meses, este tipo de rutina invertida se volvió asunto frecuente en las redes: gente que duerme en dos bloques, gente que intercambia el día por la noche por causa del trabajo y la idea, cada vez más repetida, de que "dormir 8 horas seguidas" sería solo una invención moderna, sin base científica. Vamos a separar qué es evidencia de qué es exageración.
El sueño dividido en dos bloques es real, pero no es lo que está circulando
Antes de la luz eléctrica, buena parte de la humanidad parece haber dormido en dos períodos por noche: un "primer sueño", poco después de oscurecer, un intervalo despierto en medio de la madrugada y un "segundo sueño" hasta el amanecer. Esta descripción viene de más de dos décadas de investigación histórica, basada en cartas, diarios y registros judiciales de diferentes épocas y continentes, incluyendo relatos sobre pueblos indígenas brasileños observados por un viajero europeo ya en el siglo XVI.
El punto importante, que suele perderse en las redes, es que este sueño dividido sumaba un total parecido con lo que se recomienda hoy. La diferencia no estaba en la cantidad de horas, estaba en el formato: dos partes, con una pausa en el medio, en lugar de un bloque único.
El texto viral tiene un problema: el fraude del colchón no ocurrió
Una versión que circuló bastante recientemente afirma que este patrón de sueño dividido fue abandonado por causa de una investigación encargada por una fábrica de colchones, en la década de 1930, para impulsar la idea del sueño único de 8 horas y vender más productos. El texto incluso atribuye a Mozart la composición de obras durante ese intervalo nocturno.
Verificaciones independientes no encontraron ninguna evidencia de ese fraude. El cambio del sueño dividido al sueño único ocurrió de forma gradual, a lo largo de la Revolución Industrial y de la llegada de la luz eléctrica, cuando fue posible prolongar el día y los turnos fijos de fábrica pasaron a exigir horarios estandarizados. El científico citado en la historia viralizada es reconocido por contribuciones importantes a la investigación del sueño, pero no hay registro de que haya defraudado nada a pedido de industria alguna. Y la propia correspondencia de Mozart muestra una rutina irregular, incluyendo relatos de haber despertado de madrugada para componer, lo que contradice la historia del "intervalo sagrado".
O sea: el sueño dividido existió, pero la explicación de conspiración para su fin no se sostiene.
¿Y dormir en horario diferente del convencional, como en el caso del inicio del texto?
Aquí vale distinguir tres situaciones que suelen ser tratadas como si fueran la misma cosa:
- Cronotipo nocturno con buena rutina: personas que prefieren dormir y despertar más tarde, y que consiguen mantener duración y regularidad adecuadas en ambiente controlado (oscuro, silencioso), no tienen, según las evidencias actuales, motivo para forzar un horario más "convencional".
- Trabajo por turnos con privación forzada: cuando el horario de dormir es impuesto por el trabajo nocturno y entra en conflicto con la luz del día y la vida social, existe riesgo real y bien documentado de problemas cardiovasculares, metabólicos, inmunológicos y de salud mental. El mecanismo no es "dormir de día es malo", es la dificultad de mantener sueño suficiente y de buena calidad cuando el reloj biológico interno está en conflicto con el ambiente.
- Sueño polifásico "optimizado" (varias siestas cortas sumando 2 a 4 horas por día): revisiones de la literatura no encontraron ningún beneficio comprobado en este tipo de esquema, solo perjuicio a la fase REM, a la cognición y al metabolismo. No es recomendado.
Qué realmente parece importar, según las evidencias disponibles
- Dormir el total recomendado para la edad (en general, de 7 a 9 horas para adultos).
- Mantener un horario relativamente regular, sea él diurno o nocturno.
- Tener sueño de buena calidad, sin fragmentación excesiva.
No existe una regla biológica fija diciendo que el sueño necesita ocurrir necesariamente en la noche. Pero intercambiar el día por la noche por exigencia del trabajo tiene, sí, un costo a la salud que merece acompañamiento, y esto es diferente de simplemente preferir dormir más tarde por hábito.
Cuándo vale procurar ayuda
Dormir en horario fuera de lo convencional no es, por sí solo, motivo de preocupación, siempre que la persona se despierte descansada y funcione bien a lo largo del día. Es hora de buscar evaluación médica cuando el sueño viene acompañado de ronquido intenso o pausas en la respiración, ganas frecuentes de orinar en la noche, dolores, ansiedad al intentar dormir o somnolencia excesiva en el período en que debería estar despierta. En estos casos, el patrón de sueño puede estar siendo fragmentado por una causa que precisa ser tratada, y no porque ese sea simplemente la forma natural de la persona.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye consulta médica. Cada organismo responde de forma diferente a los cambios de rutina de sueño, y alteraciones persistentes en el patrón de sueño merecen evaluación individual con un profesional de salud.